El Presidente Bush lleva su Inpopularidad a Latinoamerica

El Centro para la Democracia
Volumen 74 - 8 de marzo, 2007
Estimados Lectores:
Hoy el presidente estadounidense George Bush comienza su visita de seis días a una región del mundo donde su popularidad pública es peor incluso que en los Estados Unidos: Latinoamérica. Junto con las esperadas alfombras rojas y fiestas de gala, el viaje de Bush será flanqueada desde el principio hasta el final por grandes protestas públicas y tiradores certeros colocados estratégicamente para protegerlo contra ataques. En este número echaramos un vistazo al viaje de Bush y el paisaje estropeado de las relaciones estadounidense/latinoamericanas. Esperamos que comparta este número con otros a quienes les pueda interesar.
Jim Shultz
El Centro para la Democracia
EL PRESIDENTE BUSH LLEVA SU INPOPULARIDAD A LATINOAMERICA
Cochabamba, Bolivia: Una encuesta hecha por 603 latinoamericanos prominentes (políticos, oficiales gubernamentales, académicos, y periodistas) en enero reveló que el 86 por ciento calificaron al manejo de la administración de Bush en la región como irregular o malo. Encuesta tras encuesta en la región demuestra que esta rotunda impopularidad parece muy profunda tanto en la calle como entre los que se declararon como conservadores. Es probable que más personas crean que la lucha académica es más real que creer que la administración de Bush sea amiga de los que viven al sur de la frontera.
Es cierto que Bush ha lanzado su viaje con una retórica que pinta un día lindo como el verano sudamericano al cual está viajando. A la televisión colombiana Bush dijo, “No hay nada más que decirles que queremos ser sus amigos, y que conseguimos una política muy fuerte para mejorar las vida de los demás. Mi viaje me da la oportunidad de decirles a la gente de Colombia, Uruguay, Brasil, Guatemala y México que a Estados Unidos nos importa mucho la condición humana.”
Los sudamericanos no se lo están tragando.
En Bogotá, Colombia esta semana, tres días enteros antes de la llegada de Bush, más de 2,000 personas llenaron las calles para protestar su visita. Más de 6,000 protestaron hoy en Sao Paulo, Brazil, la primera parada de Bush. Recibimientos parecidos le esperan en casi todas sus paradas. En una región del mundo en donde grandes avenidas fueron nombradas por los presidentes estadounidenses, el Señor Bush no tiene ni siquiera la mínima posibilidad de que se levante una parada de autobuses en su nombre.
LAS RAICES DE LA IMPOPULARIDAD DE E.E.U.U.
¿Por qué Bush , y por relación Estados Unidos, es tan impopular aquí? Seguro que muchos de los que apoyan a Bush argumentarán que sus antagonistas en la región (y tiene muchos) se han acostumbrado a echar la culpa a Estados Unidos por cada achaque que sufre la región, ya sea una catástrofe económica o un desastre natural, de una manera estándar. Este argumento tiene algo de razón. Es la naturaleza de los políticos buscar maneras de echar la culpa a todos menos a ellos mismos. Por ejemplo, ¿Por qué Bush no se ha echado la culpa por los ataques del 11 de septiembre? Desde Rio Grande hasta Tierra del Fuego, Estados Unidos ha sido culpado por toda clase de problemas, incluyendo muchos del mismo país.
Pero la ola de sentimiento anti -Estados Unidos sigue subiendo aquí, y no por preocupaciones falsas, sino por preocupaciones verdaderas. Considera las siguientes:
Políticas Económicas que Cayeron desde Arriba
Latinoamérica, más que cualquier otra región del mundo, ha sufrido dos décadas de ser usado como un laboratorio en donde se aplica un experimento radical con una ideología que dice que el capitalismo sin trabas resolverá todo. Fue un experimento patrocinado por los Estados Unidos y sus misioneros económicos, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), y no resultó bien para las ratas del laboratorio. Países como Bolivia fueron obligados a “privatizar” sus recursos naturales en manos de poderosas corporaciones estadounidenses como Bechtel y Enron (los dos aliados de Bush), a cambio de la imprescindible ayuda extranjera.
La gente de esas naciones perdió control de sus más básicas decisiones económicas, y sus fondos públicos y bolsillos sufrieron graves pérdidas. Si existe una razón central tras lo que se llama la “ola rosada” que ha llevado un gobierno izquierdista tras otro en las presidencias de la región, es ese resentimiento contra la politíca económica forzada de lo que se llama el “Consenso de Washington” que ha dejado a la gente aquí en peores condiciones y no mejores.
La agenda de Bush llamada “comercio libre” ya no goza de popularidad. Las importaciones de Estados Unidos, que vienen de una economía cientos de veces más grande que muchas de las de aquí, inundan el mercado, hundiendo a los productos locales y generando incrementos en el desempleo, mientras Estados Unidos empieza a construir una muralla en la frontera con el propósito de impedir a los desempleados a buscar nuevas opciones en el norte.
Derechos Humanos Conformes con las Condiciones de Estados Unidos
Apenas esta semana, la administración de Bush publicó su estudio global del historial de las prácticas de derechos humanos en 193 países, menos el suyo. El informe del Departamento del Estado declara que “Alrededor del mundo hombres y mujeres están exigiendo más libertad personal y política y también la adopción de instituciones democráticas. Están luchando para procurar lo que el Presidente Bush llama ‘las exigencias no negociables de la dignidad humana.'.” Para muchos en Latinoamérica eso se lee más como, “Haz lo que decimos, no lo que hacemos.”
Aparte de las comparaciones obvias de esta retórica contra las acciones de Estados Unidos en Irak y en Guantánamo, existe la mano directa de Estados Unidos aquí en la región. Usando a Bolivia como un ejemplo de nuevo, por más de diez años (hasta que el gobierno de Morales suspendiera la práctica el año pasado) los fiscales bolivianos anti-drogas recibieron un bono especial directamente del gobierno de Estados Unidos. Para mantener felices a sus patrocinadores, esos fiscales mezclaron repetidamente a los inocentes con los culpables para aumentar las cifras de arrestos.
Más de 37,000 bolivianos fueron encarcelados en las cárceles decrépitas del gobierno durante la última década, bajo una ley que Estados Unidos obligó a Bolivia a aceptar, que le niega a cada uno de los presos la oportunidad de salir permaneciendo mínimo por un año y medio, culpables o no.
La Guerra en Iraq
Sólo tres naciones de Latinoamérica formaron parte de la “Coalición de la Buena Voluntad ” cuando se lanzó la invasión de Iraq hace cuatro años (El Salvador, Honduras, y Guatemala, los cuales eran aliados de Bush en ese momento), comprometiendo a mas de 1,000 tropas. Dos de ellos-Honduras y Guatemala-sacaron a sus soldados poco más de un año después. La Guerra en Iraq es profundamente impopular en Latinoamérica. Los países de Latinoamérica registran algunas de las opiniones públicas más fuertes en contra de la guerra que en cualquier otra parte del mundo. El porcentaje de personas a favor de la retirada de Estados Unidos es de 80% en Argentina, 67% en Brasil, 63% en México y 62% en Chile.
La guerra, aunque sea lejos y pocos soldados de la región quedan como participantes, es un símbolo para la región entera que a la administración de Bush le importa menos “la condición humana” que pretendía el Presidente con su retórica antes de su viaje.
EL FACTOR CHAVEZ
Se ha dicho muchas veces en la prensa estadounidense que el viaje de Bush a Latinoamérica tiene como objetivo dismiñuir la influencia regional creciente del presidente venezolano Hugo Chávez. No hay duda que Bush y Chávez se llevan mal. En su discurso ante la ONU el otoño pasado, Chávez llamó a Bush “el Diablo” y declaró que “todavía [olía] a asufre ” detrás del podio donde Bush había hablado un día antes. Oficiales de la administración de Bush, incluso Donald Rumsfeld, que en ese entonces era el Secretario de Defensa, comparan a Chávez con Hitler.
La influencia de Chávez en Latinoamérica se está aumentando, y el la usa sin disfrazarlo para desafiar a la política estadounidense en la región. Por ejemplo, Venezuela hace poco hizo un préstamo enorme a Argentina, para permitir que Argentina pagara el préstamo que había recibido del FMI y divorciarse del prestamista impopular basado en Washington. Del punto de vista de Estados Unidos, Chávez es el nuevo Fidel Castro, pero con miles de millones de dólares en ingresos nacionales para repartir, como resultado de ser uno de los suministradores más grandes de petróleo al nivel mundial en una época de altos precios de combustible. El dinero que está circulando desde Caracas está superando rápidamente a la ayuda que Estados Unidos ofrece a la región.
Todo esto me lleva a mi punto final. Si el gobierno de Bush cree que un tour por Latinoamérica de una semana con Presidente menos popular en la memoria reciente es una fórmula para desafiar a Chávez, entonces lo ha planeado mal. Es cierto que algunos del Departamento del Estado son más moderados de lo que sugiere la política estadounidense y es posible que el viaje sea invento de ellos. Pero éste no es John Kennedy hace cuatro décadas y medio, quien fue recibido por un montón de admiradores y quien proclamó en Bogotá que, “Tenemos que probar que las instituciones libres son las que mejor pueden responder a la exigencia implacable para justicia social, comida, bienestar material, y sobre todo, una nueva esperanza-esperanza para ellos mismos y para sus hijos."
La visita de Bush no será maracada por los admiradores sino por las banderas americanas quemadas y por las imágenes de Bush quemadas. El próximo Presidente tendrá la responsibilidad de recoger los pedazos de las relaciones rotas y la confianza destruida entre Estados Unidos y sus vecinos del sur. Hay muchos ciudadanos estadounidenses, tanto en Estados Unidos como en el extranjero, que tienen muchas ganas de que esto ocurra.
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