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La importancia de la tierra para las mujeres frente al patriarcado y el cambio climático

¿Porque hablar de las mujeres y Cambio Climático?

La mujer es la que se ocupa de ir a recoger el agua y a veces van los hijos, nosotras sufrimos harto porque no hay agua.
– Comunaria, Totoral, Oruro, 16 de mayo 
2013

Esta es la situación de una compañera que vive en la comunidad Totoral ubicada en Oruro, Bolivia,  en donde reciben agua potable solo por una hora a la semana proveniente de una comunidad cercana. Esto debido a que sus aguas se encuentran altamente contaminadas por metales pesados. Son en estas condiciones difíciles en que las mujeres tienen que garantizar la provisión de agua para él consumo y la pequeña agricultura de la comunidad.  Pero encima de todo el trabajo extra que ya realizan  por ser mujeres y madres debido a las circunstancias precarias, recargadas con más trabajo cuando muchos varones se ven obligados a trabajar en la mina y/o a migrar temporalmente a las principales ciudades de Bolivia, entre ellas Cochabamba.

Para mucha gente que vive en el norte que no ha experimentado nada parecido a tener agua una vez a la semana por ejemplo es difícil imaginar los impactos del cambio climático en lugares así, como es el caso de muchas comunidades del altiplano boliviano y de hecho la de muchas comunidades precarias en todo el Sur global.

Estas comunidades no solo están más expuestas a los impactos del cambio climático por su ubicación sino porque también soportan la carga del extractivismo, hecho que caracteriza el contexto de varios países en América Latina. En este contexto ya existen otros factores  socio ambientales que afectan la vida de las personas que viven allí. Uno de esos factores es la escasez de los recursos hídricos que en este caso no solo disminuye como consecuencia del cambio climático sino también por la contaminación minera.

En contextos como el que acabo de mencionar, no todos(as) somos afectados de la misma manera por los impactos del cambio climático. Este tipo de impactos implican más trabajo para las mujeres, aparte del que ya realizan. Esto debido al rol asignado socialmente, centrado en los cuidados, tareas y necesidades básicas que reproducen[2]nuestra vida diariamente sea en el espacio rural o urbano.

Los impactos del Cambio Climático no se dan de manera aislada a la situación económica, política, social y ambiental que vivimos en cada país, sus causas están en estrecha relación con el modelo de desarrollo económico dominante: el capitalismo. Hablar de cómo las mujeres son más afectadas por el cambio climático en espacios peri urbanos tampoco es un tema aislado al modelo capitalista, este es parte del sistema patriarcal que hace siglos sometió a las mujeres despojándolas del territorio y sometiendo su trabajo y su cuerpo para su beneficio. Es por eso que los impactos del Cambio Climático actualmente agudizan más la situación de injusticia social – ambiental y de violencia hacia las mujeres. Como son afectadas las mujeres en áreas periurbanas frente a la violencia que viven junto a la crisis económica, climática, el racismo, la exclusión social,  y el territorio como factor clave en la lucha y resistencia frente al modelo capitalista y patriarcal es lo que abordaremos en este ensayo a partir de la experiencia de la comunidad “María Auxiliadora”.

Impactos del cambio climático en la periferia

Aunque existan diferencias  sobre cómo son afectadas las mujeres por la crisis climática en el área rural y urbana, en ambos espacios existe una sobrecarga desigual en la mujeres.  Las mujeres en las ciudades son impactadas de manera diferente dependiendo de la condición económico-social, origen étnico y relaciones de poder en las cuales se encuentran a la hora de enfrentar la violencia que viven las mujeres ahora agudizada por el cambio climático.

En un contexto como el de la zona Sur de Cochabamba, todas(os) tienen que enfrentar futuros inciertos y difíciles  por ser migrantes, por ser de origen étnico aymara, quechua principalmente, y/ o por ser de bajos recursos. Y más aún si además eres mujer. En la Conferencia de los pueblos sobre el Cambio Climático en Cochabamba, una compañera del feminismo comunitario describió muy bien en su manifiesto sobre cómo son impactadas las mujeres urbanas:

En las ciudades, la dinámica de las mujeres también se ve afectada, el cuidado de la salud de los hijos demanda más tiempo y conocimiento, el aprovisionamiento de alimentos-que ya no llegan del área rural en la misma época, que no llegan siempre en el mejor estado por calor o frío extremos, y cuyo precio se incrementa también mereced a los cambios de clima-, demandan de ellas más tiempo, más trabajo y recreación permanente de sus conocimientos para confrontar una nueva realidad.

Este  es otro tipo de impacto que seguramente es difícil imaginar en el norte, incluso en zonas peri urbanas.  En Bolivia la mayoría de la gente se abastece en los mercados a donde llegan los productos en función a las condiciones climáticas, aspecto que influye en la calidad, cantidad y precios.

Mujer, territorio y cambio climático

Un factor además de los ya mencionados que agudiza aún más la situación de las mujeres frente a los impactos del cambio climático es el acceso al territorio. Las mujeres fueron históricamente[3] excluidas del acceso a la tierra y los beneficios de su uso productivo, es decir además de no ser dueñas de la tierra, no tienen poder de decisión sobre cómo se debe utilizar la tierra y cómo manejar los beneficios que genera[4].

Si bien la mayoría de las mujeres son responsables de las múltiples tareas que se requieren para garantizar la reproducción de la vida además de participar también de la producción agrícola y pecuaria,  las mujeres en su mayoría no son dueñas de los terrenos donde viven.

Del mismo modo en espacios urbanos, en donde la población está creciendo de manera más intensa en los últimos 10 años en Bolivia, la mujer no goza de los mismos derechos  que los varones sobre la tierra. A propósito Habitad para la Humanidad afirmó que: “A pesar de que existen avances para una mayor igualdad de los derechos de la mujer en el control y gestión de la tierra, en Bolivia se comprueba la vigencia de un marco jurídico y social que ha fomentado la distribución desigual, junto a un patrón tradicional, que excluye la titularidad de la tierra urbana para las mujeres.”

En un contexto en donde se articulan muchos factores como la crisis económica, la marginalización social, además de la violencia que se vive por ser mujer y más aún por ser campesina, indígena o migrante, de bajos recursos,  contar con un terreno en donde las mujeres no sean excluidas, definitivamente representa un aspecto fundamental  para las mujeres a la hora de enfrentar la violencia machista y los impactos del cambio climático.

María Auxiliadora una alternativa frente a la violencia y el Cambio Climático

La comunidad María Auxiliadora surge en el contexto peri urbano de la ciudad de Cochabamba, en donde la mujer como ya mencionamos realiza todas las tareas domésticas en condiciones precarias.  Vivir en este contexto implica hacerlo en alquiler en espacios reducidos, tener poco acceso al agua que en muchos casos se compra a un precio mayor al del centro de la ciudad y de mala calidad, en donde se invierte más tiempo para acceder al transporte público para trabajar en las ciudades entre otros aspectos.

Doña Isabel una integrante de la comunidad nos cuenta su experiencia antes de venir a la comunidad: “Vivir en alquiler es muy difícil, estas en un cuarto chiquitito, ahí mismo comes, ahí mismo duermes, las wawas no pueden salir a fuera, no pueden ir a jugar, es incómodo, la dueña muy rápido te pide alquiler, del agua, de la luz, todo hay que pagar.”

En esta parte de la ciudad la mayoría de las mujeres y varones, que en su mayoría son migrantes de diferentes ciudades de Bolivia, realizan trabajos informales mal remunerados más en el caso de las mujeres.  En este contexto vivir con hijos y una pareja violenta puede poner en peligro la vida de la mujer. Bolivia ocupa el segundo lugar en violencia sexual hacia las mujeres en América Latina y Cochabamba encabeza los números más altos de feminicidios en el país.

Frente a esta realidad violenta y preocupante para las mujeres en contextos peri urbanos, hace 15 años surge la comunidad María Auxiliadora. En esta parte de la zona periurbana las mujeres  y sus familias cuentan con un terreno de 200 mts. lo que genera las condiciones mínimas para enfrentar la complejidad de todos los factores mencionados arriba.

¿Qué rol juega tener un terreno frente al cambio climático?

En este escenario la comunidad María Auxiliadora promueve que las mujeres tengan acceso a  un terreno, en donde al menos cuenten con un espacio seguro al cual puedan acceder económicamente en donde puedan vivir con sus hijos(as), sin correr el peligro de aparecer en la calle, en el peor caso además golpeadas y/o asesinadas.

Tal es el caso de doña María Eugenia, la actual presidenta de la comunidad, quien pudo haber perdido su casa y aparecer en la calle con su hijo o en el peor caso perder la vida en manos de su ex esposo: “No ha cambiado, me ha empezado a golpear, las veces que me defendía el triple me daba, por eso toda mi cara me ha desfigurado, mis encías me ha reventado, por eso tengo parálisis de mi cara, cuando reniego cuando lloro, todo se me endura el lado izquierdo”…. “Quien sabe por ay me hubiera matado también.”

Contar con un terreno en la comunidad ofrece muchas ventajas a una mujer, reducir la dependencia económica, aumentar la posibilidad de poner límites a la violencia y tener un espacio para vivir de otra manera, tener la posibilidad de producir su comida, comer sano y no depender totalmente de un salario o un ingreso monetario sobre todo en épocas de crisis económica o impactos climáticos en donde es un lujo acceder a muchos alimentos.  Entre los principios de la comunidad está la promoción de los huertos urbanos para el consumo familiar. Esta reducción de la dependencia de los ingresos también actúa como un desafío a la dinámica capitalista.

Es la experiencia de doña Irene, quien nos comentó: “A veces no hay nada, algunas veces no hay dinero, a veces no nos han pagado y una va a sacar  de lo que hay ahí en el huerto y te salva. También en fresquito es más rico, recién sacado de la planta.”

Muchas familias producen más de 10 tipos de verduras en un espacio de 1,2 por 1,2 metros.

Pero otra de las ventajas además de las mencionadas es la posibilidad de experimentar formas colectivas de organizarse que no excluyan a las mujeres.

El desafío de como decidir en la comunidad

Sin embargo no basta contar con un terreno para enfrentar todas estas formas de violencia hacia las mujeres en el contexto peri urbano. Otro aspecto fundamental para enfrentar al problema de fondo – que articula el cambio climático con el modelo capitalista patriarcal-  es como se toman las decisiones de modo que no se reproduzcan las mismas relaciones de poder.  A pesar que la comunidad ha enfrentado muchos desafíos en relación a la propiedad colectiva, las prácticas que lograron incorporar en la comunidad nos pueden inspirar como alternativas que nos ayuden a repensar lo que implica enfrentar el cambio climático de manera estructural.

Lo que hace única esta experiencia son los acuerdos a los que pudieron llegar a partir de sus asambleas. Entre los más importantes: que las mujeres sean las que asuman la presidencia del directorio de la comunidad para garantizar el cumplimiento de los principios, entre los cuales se encuentran las  principales demandas de las mujeres. Otro principio fundamental es el carácter social no mercantilista de la tierra, no se puede vender, ni alquilar, y no se puede dividir cuando una pareja decide separarse, la vivienda se queda con el (la) responsable de los niños(as), que en su mayoría son mujeres.

Gracias a  este último principio la comunidad pudo influir para que doña María Eugenia no pierda su casa al intentar alejarse de su ex esposo por seguridad de ella y de su hijo de un espacio  que a ella le costó construir. “Él quería quedarse aquí. [le dije a una vecina] que yo iba a irme de la comunidad porque él no quería irse. [Y ella me dijo] no, no, no vamos a permitir eso, estos son de las mujeres y para los hijos, no hay división, ni partición aquí se van a cumplir las reglas no te preocupes, no quiero que vayas a ningún lado, anda a tu casa”.

A pesar que la comunidad cuenta con todos estos  principios de convivencia,  no es fácil que las mujeres asuman el cargo de presidenta.  La poca disponibilidad de tiempo debido a las múltiples tareas que realizan, el machismo existente en sus relaciones con los y las compañeras dentro y fuera de la comunidad,  son solo algunos de los desafíos que ellas tienen que enfrentar en su cotidiano, lo que representa una doble lucha al momento de desmantelar las estructuras que las oprimen.

Conclusión

Los impactos de la crisis climática afectan más a las mujeres,  pero no  a todas  las mujeres por igual. Sin embargo existen aspecto que se aplican a todas, uno de ellos es la recarga de trabajo en las mujeres en el área rural y urbano por ejemplo. Las causas principales de los impactos del cambio climático como dijimos anteriormente están estrechamente relacionados con el modelo desarrollo impuesto en todo el mundo.  El precio de vivir bajo este modelo dominante: el capitalismo, es el que estamos pagando los países “sub- desarrollados”, entre los cuales se encuentra Bolivia, además dentro los más afectados por la crisis climática.

Pero los impactos climáticos no solo son la consecuencia de este modelo de desarrollo económico, sino también del patriarcado, es por eso que no es casual que las mujeres sean las más afectadas. No por ser más vulnerables en sí, sino porque fue el patriarcado reforzado por el capitalismo que ubicó a las mujeres en esa condición de subordinación y desventaja. Viéndolo de otro lado de no ser por el trabajo que realizan las mujeres para garantizar las necesidades básicas para sobrevivir, la reproducción de la vida no sería sostenible, pero es hora de redistribuir este trabajo de otra manera para que sea sostenible. El problema es que este tipo de trabajo no es reconocido ni social ni económicamente, es  considerado como algo innato a la naturaleza lo que encubre las formas de opresión hacia las mujeres.

Una de las experiencias que surge a partir de las mujeres y apunta a crear las condiciones mínimas para enfrentar el cambio climático y la violencia contra las mujeres de manera estructural es la comunidad María Auxiliadora.  Que las mujeres tengan acceso a un terreno, en donde importe la vida de las mujeres junto a prácticas sostenibles como los huertos, los baños secos, el deshidratado de verduras por ejemplo, es como dice Vandana Shiva “Lo más revolucionario que existe en estos tiempos que corren es cultivar tu propio huerto.”