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Desafiando el Poder Corporativo

Foto por Justin Norman

Actualmente, el poder corporativo representa una de las barreras más significativas a la justicia climática y a la democracia real que enfrentamos. Sin embargo, al exponer la forma en que funciona para que la gente pueda visibilizarlo – y al mismo tiempo develar las injusticias de las que es responsable- podemos desafiarlo y trabajar para recuperar ese poder.

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La carrera por el control de los recursos

Nos encontramos en un mundo en el que las corporaciones multinacionales, que operan en todos los continentes, han acumulado niveles de poder sobre nuestras vidas sin precedentes. Sus actividades producen devastadoras consecuencias económicas, ecológicas y sociales, y tenemos muy pocas formas de hacerles rendir cuentas. Su poder es tal que muchas corporaciones transnacionales ahora tienen ingresos que superan muy por encima el Producto Interno Bruto (PIB) de muchos países.

Esto no es una casualidad. Este poder ha sido acumulado a través de una serie de acciones políticas intencionales y muy bien calculadas. Durante los años ochenta y noventa , como respuesta a una crisis de deuda en lugares como América Latina se impuso la globalización de las políticas neoliberales como la privatización de las empresas y servicios estatales, la reducción de las regulaciones y la liberalización total de las economías de los países en desarrollo. Estas políticas no sólo proporcionaron enormes beneficios a las empresas extranjeras, a menudo con costos sociales y ambientales devastadores, sino que también consolidaron el papel dominante de las corporaciones multinacionales del norte en la economía emergente globalizada.

Cuestionando el “desarrollo”

Por qué el “desarrollo” tiene un significado negativo en América Latina

Estas dinámicas han sido familiares en América Latina y otros países del Sur global durante muchas décadas. Desde la época de la colonia, su riqueza en recursos naturales ha sido extraída y exportada para alimentar el lujoso estilo de vida de los consumidores en los países ricos, en el contexto de una economía global en la que tienen muy poco poder. Las multinacionales de hoy han reemplazado a los regímenes coloniales del pasado. Y la misma lógica de codicia, explotación y acumulación material que sustentaba el colonialismo y la esclavitud, ahora mandan en la carrera de las corporaciones transnacionales por el control de los recursos naturales que quedan en la Tierra.

Corporaciones vs. Comunidades (y el clima)

Esta carrera no sólo representa un asalto a las comunidades donde se desarrollan, sino que también alimenta una de las mayores amenazas a los sistemas de vida en la Tierra: la crisis climática. Más allá de la industria de los combustibles fósiles, también hablamos de la deforestación masiva para dar paso a la agroindustria insostenible, o grandes represas hidroeléctricas que se presentan falsamente como energías renovables verdes, generando conflictos sociales importantes y destrucción ambiental. Otros proyectos de gran escala, como la sed de minería de metales, empeoran los impactos climáticos existentes al destruir el ya escasos suministro de agua.

Exponiendo las transnacionales en América Latina

Conquistadores Corporativos

Los esfuerzos para implementar políticas climáticas significativas tanto a nivel nacional como internacional también se enfrentan a este inmenso poder. Las corporaciones multinacionales están más que dispuestas a hacer uso de su influencia económica y política para ahuyentar cualquier política que pudiera restringir sus beneficios. No sólo influyen en la política financiando campañas que ponen en duda la ciencia del cambio climático. Sus relaciones públicas y máquinas de cabildeo también les permiten infiltrarse en los círculos políticos y asegurar la adopción de “soluciones” pro-empresariales a la crisis.

Estas llamadas “soluciones” se traducen en continuos desplazamientos, conflictos sociales y muertes regulares de personas que viven en esas áreas (predominantemente personas empobrecidas, negras, morenas, indígenas y muchas veces de mujeres), al mismo tiempo demostrando total desprecio por las generaciones futuras.

Entonces, ¿cómo se salen con la suya?

Las corporaciones transnacionales se posicionan en el mundo como una fuerza que busca el progreso y la prosperidad, empapándose del lenguaje del “desarrollo” en el Sur global y del “crecimiento económico” en el Norte global. Ellos usan sus recursos y conexiones para, por un lado, cooptar el imaginario público a través del patrocinio de la academia, las artes y la cultura y, por otro, presionar para la derogación de regulaciones y derechos que les impidan materializar sus ganancias. Afirman actuar siempre dentro de la ley – mientras utilizan su poder para forjar las leyes y regulaciones a su voluntad.

Cómo las Reglas de Inversión Global ponen en riesgo nuestro futuro sostenible.

Injusto, Insostenible y en las Sombras

Cuando las protestas populares les tuercen la mano, o los gobiernos deciden posicionarse para contrarrestar la presión de las empresas, por ejemplo al negarles licencias para operar, las empresas pueden recurrir a las normas de comercio internacional y reglas de inversión para torcer las manos de las comunidades y sus gobiernos con el fin de lograr sus objetivos. A diferencia de los tratados internacionales no vinculantes en los ámbitos de los derechos humanos y medio ambiente, el régimen de comercio e inversión tiene verdaderos colmillos. Las corporaciones pueden presentar controversias ante los tribunales de arbitraje que pueden obligar a los gobiernos infractores a pagar enormes sumas de dinero a las multinacionales, incluso por la pérdida de ganancias futuras, cuando las autoridades buscan implementar políticas que afectan a las inversiones corporativas. Todo esto prevé un importante efecto “congelante”, mediante el cual la amenaza de acción legal por parte de las corporaciones impide que los gobiernos promulguen políticas que beneficien a las personas y al medio ambiente.

Defiéndete

Frente a este inmenso desequilibrio de poder, las comunidades que se encuentran en resistencia a menudo se quedan sin más alternativa que organizarse y defender sus propios territorios. Sin embargo, esta resistencia  está siendo violentada cada vez más, mediante la represión legal e incluso el asesinato. Ser un defensor o defensora del medio ambiente en América Latina hoy día es una de las cosas más peligrosas que una persona puede hacer en el mundo. El asesinato de la defensora internacionalmente premiada, Berta Cáceres en 2016, sirve como un recordatorio de la impunidad con que las élites operan en su búsqueda de “recursos naturales”. Defender a los defensores y defensoras que ponen sus cuerpos en la resistencia para proteger sus territorios, sus comunidades y el medio ambiente, es una responsabilidad urgente.

El caso de Enel-Emgesa vs Miller Dussán

Disidencia reprimida: Cómo una multinacional italiana está persiguiendo a defensores ambientales en Colombia

Más allá de sus logos, las Corporaciones Multinacionales están formadas por individuos que se benefician directamente de la opresión de las comunidades marginadas. Una de nuestras contribuciones para recuperar el poder de la clase corporativa, es llevar las luchas de las comunidades afectadas y de los defensores y defensoras en riesgo a los países de origen de estas corporaciones, y hacer que sus Directores Ejecutivos y otros responsables paguen un precio en términos de su imagen pública y su reputación. Esto significa contrarrestar sus campañas de relaciones públicas en el Norte global y sacar a la luz los verdaderos impactos del poder corporativo sobre la democracia, el clima y los derechos humanos.

Mientras que las campañas en curso luchan en solidaridad con las comunidades en resistencia, también debemos trabajar para exponer la forma en que las corporaciones consolidan y ejercen el poder. Haciendo estas dos cosas simultáneamente, es posible develar sus estrategias y socavar su “legitimidad” de la que dependen para funcionar. Así como las corporaciones operan a través de las fronteras, nuestros movimientos deben estar preparados para hacer el trabajo de forjar vínculos de solidaridad internacional genuina y responsable.

Lecturas y Recursos